17:00h. Fuente: EUROPA PRESS
El maestro de la radiodifusión por excelencia, Matías Prats Cañete, recibió sepultura el viernes en su tierra natal, Villa del Río (Córdoba), arropado por sus familiares y amigos. Todo el pueblo, que se volcó saliendo a la calle, vio llegar el féretro de Matías Prats a media mañana a la puerta del templo, donde fue recibido por la corporación municipal.
Hasta Córdoba se desplazaron los familiares más allegados del fallecido, como su viuda, Emilia Luque Montejano, y sus tres hijos, Juan Jesús, María del Carmen y Matías, que ha seguido los pasos de su padre en el mundo del periodismo. Tras el funeral, el cortejo se dirigió a la plaza del Ayuntamiento, donde el alcalde, Bartolomé Ramírez, le impuso, en un emotivo acto, la medalla de oro de la ciudad: "Villa del Río reconoce la labor de este magnífico profesional que fue don Matías Prats Cañete y le hace entrega a título póstumo del máximo galardón de la villa por su labor incansable como comunicador, por haber sido un maestro de la palabra y por la permanente difusión de nuestro pueblo en el mundo", comentó el alcalde de Villa del Río.
Cientos de personas quisieron rendir un último homenaje a su paisano y acompañaron a la familia en unos momentos tan delicados. Entre ellas se encontraba el popular diestro Manuel Benítez 'El Cordobés', quien lamentó la pérdida de Matías Prats y recalcó su manera de ser: "Se ha tenido que ir contento, porque todo lo que ha hecho ha sido con fe, cariño y ha ayudado a todo el que ha podido. Se nos va un monstruo". El diestro, que apuntó que su hijo Matías "estaba tirando", dijo, además, que pasaría mucho tiempo hasta que naciera otro "monstruo" como él.
Decenas de flores acompañaron a Matías Prats Cañete en su último paseo por las calles de su tierra natal. Así, se pudo ver una impresionante corona de rosas rojas procedente de su viuda, hijos y nietos. El cortejo continuó hasta su última parada, el cementerio de Villa del Río, donde sólo pudieron entrar los familiares y personas más allegadas. Uno de los más afectados era su hijo Matías, que sólo tenía palabras de agradecimiento: "Muchas gracias por venir. Se ha volcado el pueblo con él, como él se volcó durante toda su vida: eran uña y carne y han correspondido".