12:47h. Fuente: EUROPA PRESS
El segundo teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Porbabella, admite que el Fórum de las Culturas no ha logrado "penetrar entre los ciudadanos y ha acabado en un marco de interés minoritario".
Considera, no obstante, que "tendremos que hacer un balance ajustado" de los resultados del evento, porque "cargar demasiado las tintas sería descompensar la balanza". Según apunta, en dicho balance "los valores cuantitativos no serán satisfactorios, pero sí lo serán algunos cualitativos".
En una entrevista concedida a 'El Punt', Portabella se refiere también a la polémica suscitada este verano sobre el modelo turístico que debe acoger Catalunya. Según el concejal republicano, "hay motivos más profundos de análisis que lanzar una frase que resulta discriminatoria", en alusión a las críticas de la consellera de Interior, Montserrat Tura, al "turismo de borrachera".
Portabella considera que de este término "no debería hablarse más. Hay que analizar las causas y atacarlas". Celebra, por otra parte, que Barcelona haya "quedado inmaculada en este debate", ya que "lo que más se ha dicho es que el modelo a seguir" es el del turismo que recibe la capital catalana.
El segundo teniente de alcalde apunta, sin embargo, a la necesidad de "dimensionar ahora" el sector "para evitar que haya una caída de la ocupación o de los precios", como alertó recientemente el alcalde de Barcelona, Joan Clos. "No queremos sacudidas fuertes, si ahora crecemos más de la cuenta, eso nos compromete los próximos años".
Portabella se refiere también a los incidentes registrados en las fiestas del barrio de Gracia y "confía" en que el Ayuntamiento pueda "cerrar un acuerdo" con los colectivos 'okupas' para evitar que se reproduzcan durante las próximas fiestas de la Mercè, patrona de la ciudad.
"La relación con los 'okupas' es francamente mejorable", asegura Portabella, "pero quien ha hecho todos los posibles hasta ahora ha sido el Ayuntamiento". El concejal, que dice "creer en el diálogo hasta el último momento", advierte, no obstante, que "cuando no se llega a un acuerdo, debe aplicarse la ley" y asegura que "quienes no están dispuestos" a cumplir con las normas de convivencia y civismo "deben saber que no tendrán permisividad".